De principio a fin, el XII Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá rinde homenaje a Fanny Mikey.Su presencia arrolladora, energía contagiosa, capacidad ilimitada para inventar, gestionar y convertir en realidad lo imposible, continúan acompañando nuestras vidas.
Aprendimos de ella a soñar con entusiasmo y coraje en la empresa más alucinante y maravillosa: el FITB.
Fanny trascendió todas las fronteras, su presencia sigue viva, y con sus enseñanzas y legados continuaremos la tarea para que este sueño siga siendo una hermosa realidad.
Hagamos de la vida una fiesta, tal como nos enseñó.
Fanny, Gracias para siempre.
Fanny, el festival es tuyo
“Bienaventurados los temperamentos fogosos que arden hasta consumirse, y gloria para la espada que ha gastado su vaina” Camille Saint-Saëns.
Sólo un espíritu tan ardiente, apasionado, vehemente, generoso y lúcido como Fanny Mikey pudo haberle dado vida e impulso a un festival que cada dos años transforma por completo a una ciudad como Bogotá, y logra que la gente sienta alegría y gozo al participar en una fiesta que convoca a talentos de las artes escénicas de los cinco continentes.
Fanny hizo de su vida una fiesta. Cómo mujer, como amiga, como actriz, como directora, como empresaria, Fanny fue la encarnación de la alegría, del coraje de vivir, de la capacidad de soñar y de hacer realidad sus sueños.
Fanny soñó en grande y vivió en grande. Nada parecía imposible cuando ella ponía todo su empeño en sacar adelante una idea, un proyecto. Su energía era absolutamente contagiosa. Era una seductora irresistible y utilizaba todo su encanto para convencer al más escéptico y hacerlo cómplice de la causa que estuviera cocinando a fuego alto en su mente en ese momento. Y ella siempre estaba pensando en cómo hacer realidad proyectos e ideas que en principio parecían imposibles de realizar y que siempre tenían como objeto hacer algo que sirviera a los demás: al teatro, a los artistas, a los amigos, a la ciudad, al país.
De su inmensa fe y de su enorme capacidad de soñar y de liderar voluntades fueron surgiendo realidades como el festival de las artes de Cali, el TPB, la Gata caliente, el Teatro Nacional, el Teatro Nacional la Castellana, la Casa del Teatro y el Festival Iberoamericano de Teatro.
Ella tuvo el hermoso don de transformar la idea que teníamos en Colombia de hacer cultura. Abrió las puertas de par en par y alborotó los ánimos y perturbó conciencias y conectó a los colombianos con nuevas sensibilidades y nuevas realidades. Y demostró que era posible y necesario pensar en grande.
Hoy, después de su muerte en agosto de 2009, el Festival sigue siendo una hermosa realidad. Y seguirá siendo una realidad en la medida en que entendamos que el Festival, tal como ella lo soñó y lo creo, es la fiesta viva de la ciudad, y por lo tanto pertenece a todos los que participan en él con fe, con alegría, con generosidad, con espíritu de paz.
Por eso es un orgullo poder presentar este XII Festival Iberoamericano de Teatro e invitar a todos los bogotanos, colombianos y a más de 1777 artistas a celebrar esta fiesta de la cultura y la sensibilidad.
También queremos decir, como en un coro inmenso, Fanny: Únete a la fiesta, el Festival es tuyo.






