Entrevista
por Antonio Morales, 1996
Tomado del Libro Fanny Mikey Cincuenta años de vida artística (1996)
Antonio: ¿Quien le teme a Fanny Mikey?
Fanny: A mi no me teme nadie. Hace muchos años había hombres. que me temían, porque como pensaban que yo era una llberada, creían que sabía no sesenta sino ochenta y cinco posiciones para hacer el amor. Esa fue una apreciación por ser libre en un medio tan cerrado. Quizás por eso te digo a que mi nadie me teme. Me tengo miedo yo a mí misma en el sentido de ver como me invento proyectos que son difíciles de realizar. La gente cree que a mi me gustan los problemas. Simplemente soy obsecada, no tiro la toalla.
A: Parece como si sintieras que con éste, el quinto Festival, se pudieran exorcizar esas pasiones políticas desatadas en la Colombia actual, ese antagoniso caníbal. ¿Crees poder convocar por un rato la tolerancia?
F: Claro, porque el arte no tiene clase social, no tiene distingos políticos, el arte solo es por el hombre y para el hombre. El arte y la ciencia son las dos únicas cosas que nos acarician en este mundo en que vivimos, y cuando todo el mundo esta comunicado por algo tan váelido como es el arte, en ese momento se marchan el resentimiento, el escepticismo y la maldad.
A: Alguna vez Pablo Picasso decía que el arte es una mentira para decir la verdad.
F: Creo ciegamente en eso. No es gratuito que muchas veces los grandes escritores, siempre de alguna manera fresca, lo que han hecho es cuestionar y cuestionarse a sí mismos gracias al arte. El artista cuestiona su tiempo. A Edward Albee le preguntaron por qué escribía con tanta amargura sobre los seres humanos y respondió. "No les gusta lo que escribo? Entonces cambien."
A: Hace once años me dijiste que al decir Bogotá, sentias tener algo caliente entre los dientes. ¿Como es eso?
F: Hace once años no sólo trabajaba, sino que siempre tenía tiempo para ir por la noche a ver a mis amigos y sentir lo caliente que es la vida. Y ese hecho, esa calidez humana, me hacia sentir calor en la boca. Hoy la gente tiene problemas y la ciudad es un poco más desapacible. Antes había algo esotérico y comunitario en la noche. Hoy ya no se tiene esa sensacion esencial de antes.
A: Durante estos cincuenta anos de trabajo en escena, ¿cuantas mutaciones has tenido?, ¿Cuántas veces te has quitado la máscara, que es quizás el gran trabajo del actor, quitársela para ser otro?, Por qué sigues?
F: El artista es incansable y siempre piensa que su próximo papel será mejor. En función de mutación yo siempre he sido una actriz muy stanislavskiana, donde todo es un problema de emotividad. Y todo ello tiene que ver con mi vida. Mis mutaciones no han sido muy profundas, sino producto de mis recuerdos y nostalgias. Muchas veces es que he tenido personajes muy fuertes que me han cambiado, como Virginia Woolf, Bernarda Alba o la Loca de Chaillot. Pero en el fondo soy un tipo de actriz emocional quc pretende impregnar e insuflarle al personaje mi propia vida. Por eso ahora, hablando de mutaciones, nunca más haré personajes amargados, alejados de mi temperamento.
A: Y se te meten en la vida los personajes...
F: Completamente. Una vez vivia con un compañero. Yo estaba haciendo el ensayo de Virginia Woolf. Y resulta que ese día me peleé con él y le dije las cosas más horribles. Al otro día le pedí el favor de que me tomara la letra del monólogo más fuerte de Marta. Me tomo la letra y al final me dijo: "Exactamente igual este monólogo me lo dijiste ayer cuando me insultaste." Eran las palabras de Marta y no las de Fanny.
A: Alguien para describirte me dijo que tú eras como una negra rosada...
F: ¿Por que? Quizas porque tengo un espíritu muy mulato y me siento muy bien con la gente negra y me encanta hacer el amor con los negros. Y rosada porque de verdad soy rosada. He visto todas las aberraciones de la vida. Algunas hasta las experimenté. Pero siempre he salido incólume. Y tal vez porque mi solle más grande en la vida es el arte. Es mi traba...
A: Te protege el angel del arte... ¿Te rondan angeles?
F: Si, son mis maestros invisibles de la luz.
A: ¿Te susurran al oído como los de Wenders en Berlín?
F: Cuando sufro de vigilias, se me aparecen en la noche. Yo prendo velas y hablo con ellos y me cuidan. Pero eso sólo lo pueden hacer los seres que no pueden desatar ningun tipo de maldad hacia nadie. La maldad sólo se puede usar en la maravillosa perversidad del amor.
A: Se te siente la misma temeridad de siempre, lanzada, ventiada. Con un arrojo impensado de juventud que prevalece en ti...
F: Soy juvenilmente irresponsable porque me desconozco cuando me veo metida en ciertas cosas de verdad temerarias, que no lo son tanto porque las pienso mucho. Soy una jodida de tiempo cornpleto. Lo que pasa es que me marque. la vida asi y me asusta mucho que no alcance a hacer ciertas cosas que todavia quiero realizar Pero también me asusta el hecho de ser endiabladamente joven. Me asusta levantarme a las seis y trabajar hasta las doce. Y me asombra hacerlo, no como una obligación, sino como un placer. Por eso te decía que mi traba es hacer lo que me gusta.
A: Eres una jodida, pcro tu imagen no lo es. Lo que exteriorizas, lo que comunicas, no lo es. ¿Donde está la sutileza?. ¿Qué tan jodida eres?
F: Con la gente no puedo ser jodida porque la gente me embriaga. Es el problema del amor Soy jodida conmigo misma. Si hoy no conseguí algo que me había impuesto lograr, le doy vueltas en la cabeza, me esfuerzo, me reviento, pero consigo ese objetivo, con obsecación y empecinamiento. Con una mezcla de total voluntad y trascendentalidad. Soy tan responsable que doy asco.
A: ¿Ahora que llegas a cincuenta años de trabajo, al mirar para atrás que ves?
F: Veo a la que se fue de casa, a la judía que le rendía cuentas a su padre para mostrarle que siempre era capaz de seguir adelante. Me miro y me veo tan monstruosamente loca que siento que cincuenta años no son nada y que es ahora cuando tengo que demostrar lo verraquita que soy. Es culpa de este pais donde hay que rendir examenes siempre.
A: Te reta...
F: Me reta y muchas veces tengo que empezar las cosas de cero otra vez. Eso es una mierda nacional. Porque no es posible que después de treinta y cinco años de hacer cosas que le sirven a este país, todavía tenga que ir a ver a todo el mundo, persona por persona, para que ayude no a mi, sino para que ayude a lo que yo hago. Soy el único caso en el mundo -y me han dicho que por eso soy famosa en todas partes- que hace todas estas cosas sin ser apoyada por un gobierno. Es insólito que hagamos el festival más grande del mundo, en cantidad y calidad, sin ayuda del Estado. Viajo, voy a la puta mierda, y a los de afuera los convenzo. Y aquí, el único momento de mi vida en que sudo -fuera de cuando bailo o hago el amor- es cuando tengo que ir a pedirle plata a la gente de aca. Me corren los hilitos por el costado de la fuerza que hago para convencerlos.
A: Mirar hacia atrás, de algún modo es también mirarse al espejo. Seguramente a tu edad ves a alguien, con la fisonomía propia de los años transcurridos. ¿ Estás vieja?
F: Yo no me miro.
A: Pero si lo hicieras, ¿no sería como entrar en la escena de la propia vida?
F: Sólo me miro cuando precisamente voy a entrar a escena, y me veo hermosa. Si lo hago ahora, me asusto, por eso no me miro. Porque si me miro, ya no me veo linda. Que no me jodan más con eso de que tengo las piernas más lindas. Eso era hace veinte años. Yo tengo sesenta y cinco años. Tengo conciencia de que soy joven de alma pero no de cuerpo. Por eso todas mis amigas son menores que yo y a veces parezco menor que ellas. Y no lo digo por fatuidad. Y es quizás porque soy arremolinada.
A: A los sesenta y cinco la muerte empieza a manifestarse, ¿Importa?
F: No te olvides que yo estuve cerca de ella siete veces. No quiero pensar en ella porque tengo un hijo muy hermoso de veinte años al que quiero ver seguir creciendo. No quiero morirme porque siento que estoy más inteligente que antes y se un poco de cosas. Pero claro, tengo mucha gente que se me esta muriendo Grandes amigos y siento esa sensación de una generación que se empieza a pisar. Y de repente pienso -no soy ninguna tonta- que con estos festejos en mis cincuenta años de trabajo, pareciera como si me estuvieran agasajando antes de que muriera. Pero no tengo miedo, porque sé que uno se murere sin darse cuenta.
A: ¿Y no quisieras conspirar contra la muerte?
F: La unica conspiracion es estar bien, porque cuando uno esta bien, se muere más tarde y se muere bien. Creo que el mayor error de los humanos es que no sabemos convivir con la muerte y aprender que estamos de paso por aquí. No lo digo de una manera mística. Simplemente estamos ávidos de querer más cosas, pero cuando nos toca nos toca.
A: ¿Como sientes este tiempo que vivimos, la socieclad, la condición humana en este final de siglo?
F: Yo soy de la generacion de cuando no existia nada de nada, ni television. Este Internet, esas autopistas están acabando conmigo. Todo eso es divino, porque el hombre es maravilloso, pero no hemos cambiado nada. Los chicos de ahora sufren tanto de amor como nosotros. Y siguen viviendo los siete pecados capitales.
A: ¿Como sientes al país en esta coyuntura de crisis que vivimos?. ¿Como ves su entraña...?
F: Todos sabemos que hubo dineros calientes, pero también sabemos que necesitamos un chivo expiatorio, podia haber sido Samper u otro. Pero elegimos a Samper y desgraciadamente va a ser nuestro chivo expiatorio. El país quiere moralidad, quiere acabar la corrupción. Y creo que pase lo que pase, por unos cuantos años vamos a tener urla buena limpieza.
A: ¿Y ese proceso de "moralizacion'' no podría degenerar en una seudo ética, persecutoria y maniquea?
F: No puede ser asi. Estamos aburridos de que descubran más cosas, porque si siguen asi, van a pretender ir a nuestras propias casas para descubrir mas cosas. Hay un momento en el cual se debe llegar al fondo pero también saber que es suficiente. Pero la limpieza va a servir. El país esta hablando, sea de un lado o del otro. Y eso es hablar de política. Y es bueno que todo el mundo hable de política y no solo unos cuantos.
A: Crees Fanny que en el sentido mas amplio del término, nuestro país es más culto, más informado, más contemporáneo?
F: Sin duda. Hoy el campesino quiere leer y ese es una enorme evolución. Yo veo ese cambio. Si un taxista me da las gracias por el Festival, lo siento. Si en un pueblito un hombre cualquiera me dice que le lleve el festival a su municipio, veo el cambio. Me emociona, en lo que yo puedo percibir, que la gente no se vaya de Bogotá en Semana Santa, porque esta el festival. Me corre una cosita tan rica por dentro que no tienes idea.



