El fantasma de Heliogábalo
La obra está inspirada en la vida del joven emperador romano Heliogábalo, de origen sirio, quien asumió el imperio a la edad de catorce años, en el año 218, y fue asesinado a los dieciocho, y su cadáver tirado al las aguas del río Tiber.
La vida de Heliogábalo fue escandalosa, siempre amparado por su madre, Julia Soemis Basiana, quien también se comportaba de manera escandalosa y era famosa por la vida erótica que llevaba. El joven emperador amaba los excesos: hombres bien dotados, mujeres, orgías interminables… Se maquillaba como una mujer y andaba desnudo por las calles llevado por un carruaje tirado por mujeres, también desnudas. Además ardía de placer haciendo bromas terribles que a veces producían hasta la muerte de sus amigos.
Heliogábalo ignoró las tradiciones religiosas de Roma, reemplazó a Júpiter por un nuevo dios, y se casó cinco veces. En cuatro años llevó el imperio a la decadencia y su ejemplo contribuyó a la degradación de las costumbres. Los romanos celebraron con fiestas su asesinato.
Akira Kasai estrena su obra en este XII Festival Iberoamericano de Teatro. Cuando Akira fue a su gira en Singapur, se dirigió a un parque safari en la noche, llamaron su atención unos rinocerontes misteriosamente perfilados en la oscuridad. Asoció la presencia y la belleza de los animales con la imagen de Heliogábalo y esto se convirtió en una inspiración para su creación de Rhinozeros como una obra para presentarse en grupo y El fantasma Heliogábalo, como un ‘solo performance’. Posteriormente fue incorporada una parte de Rhinozeros a El fantasma Heliogábalo.
Akira Kasai
Nació en Japón en 1943. Estudió Danza Moderna y Ballet Clásico. Kasai es conocido como el Nijinsky del Butoh por su maestría suprema, y sus admiradores lo llaman el “ángel que descendió a la tierra”.
Se le considera, junto con Jazuo Ohno y Tatsumi Hijikata, como uno de los pioneros de este arte de oriente. Con su estilo enérgico y contemporáneo ha recorrido el mundo presentando obras como La revolución del polen, en la que bailó vestido como geisha, y Buenmozo cielo azul.
Kasai ha fusionado la danza moderna con el expresionismo alemán, y se ha caracterizado por crear coreografías majestuosas explorando la convergencia del tiempo y las tradiciones culturales de oriente con obras que aúnan la danza y el teatro e incluyen fragmentos improvisados con el fin de que cada obra sea única e irrepetible.
Danza Butoh
Esta danza surgió en la década de los cincuenta como expresión de sus creadores Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata que, conmovidos por el terrible bombardeo de Hiroshima y Nagasaki, buscaron recobrar el cuerpo que les fue arrebatado, el cuerpo de la postguerra. Así, crearon esta danza de expresión emocional y corporal como una contrapropuesta profunda y elaborada de la danza contemporánea en Japón.
La primera danza Butoh fue Kinjiki (Colores prohibidos), de Tatsumi Hijikata en 1959. Las siguientes piezas de Butoh se denominaron “Experiencia de danza” pero a finales de la década de los sesenta el baile adquirió el sobre nombre de “Danza de la oscuridad”.
Hijikata tuvo influencias de escritores tales como Yukio Mishima, Lautréamont, Artaud, Genet y Sade, y exploró la transmutación del cuerpo y la adopción de nuevas formas animales, desarrollando un lenguaje coreográfico surreal y poético. El Butoh generalmente se interpreta con maquillaje blanco para cubrir el cuerpo, es construido a partir de movimientos hiper-controlados y se puede llevar a cabo con o sin audiencia. Esta danza que incluso puede ser netamente conceptual se ha posicionado como una de las muestras culturales más significativas y hermosas de oriente.